
Reducto de libertad, de verdad, de vida. Desde aquel disco viejo que mi padre guardaba junto a otros en la última balda del armario del salón: barba pelirroja, flor en la barbilla, el loco de la vía. Nunca ha dejado de serlo. Un loco genial. Después de aquel LP vinieron muchos más. Y menos mal. Canciones y versos que me han acompañado desde entonces y que me han reconciliado conmigo tantas y tantas veces.
Claro, cómo iba a saber él todo eso. La intrahistoria de una música que se entrelaza con la vida —la mía, en este caso—.
Y tiene una mirada algo tímida, que contrasta tanto con su voz potente... Y al mismo tiempo, la ternura de su sonrisa refuerza esa voluntad luchadora que marca cada una de sus palabras. "Yo no creo en la utopía", se atreve a confesar. Y aunque no hace falta que lo explique, que actos valieron siempre más que palabras y su trayectoria habla por él, él puntualiza. "Porque, aunque nos quieran hacer creer otra cosa, la libertad, la igualdad o el respeto nunca fueron utopías. Son necesidades".